Tommax, el DJ que puso pista al atardecer más famoso de Río

Dicen que nadie olvida su primer sunset en el Pan de Azúcar. La vista de la bahía —se me pone la piel de gallina al escribirlo—, el Cristo Redentor al fondo, la ciudad desplegada en todas sus luces y sombras, y un atardecer que parece conspirar con él; me atrevo a decir que aquí se gestó uno de los mejores espacios culturales a cielo abierto del lugar más icónico de Rio.

Lo interesante no es solo lo que suena desde sus bandejas, sino lo que significa. En una ciudad donde el samba es marca registrada, ¿cómo se instala la electrónica como un lenguaje colectivo nuevo y auténtico?

El samba es raíz, el funk es calle, y la electrónica con Tommax es puente: conecta turistas del mundo entero con locales nacidos y criados en esta postal, creando una mezcla improbable, mágica. Aquí, el sunset se transforma en algo más que un espectáculo natural; Tommax ha instalado un laboratorio cultural, donde cada beat conversa con la historia de la ciudad y los murmullos de sus calles. Porque, al final, las ciudades no son lo que muestran sus gobiernos, sino lo que murmura la gente en la calle.

Entre la multitud se cruzan microhistorias: un niño señala el sol, preguntando si baja más lento cuando la música acompaña; una pareja se detiene sin selfies, solo para escuchar; un vendedor de cerveza sonríe, marcando cada beat en vasos y sonrisas. Son escenas mínimas, invisibles para la mayoría, pero ahí se sostiene la verdad de Rio: una ciudad que vive en tiempo presente.

Veo a un niño hacer una casita con sus manos y usarla como techo sobre su mirada. Emprendo el descenso de regreso a casa, convencida de que Rio es una ciudad que vive en tiempo presente. Me aferro a la idea de que no pude haber elegido mejor lugar para una tarde de verano que esta.

ig: @iamtommax

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